lunes, 27 de octubre de 2008

Sexo callejero: Prostitutas y Travestis

Son las 3.30 de la madrugada y en una de las esquinas del Barrio de Núñez, (Arribeños y Núñez) en donde hay chicas que se dedican a la prostitución.
Me encuentro con Carla, una travesti de 26 años rubia platinada con el cabello hasta la cintura. Considera que " trabajar en la calle es mejor que estar en una oficina le resulta más rentable. Comenta que aprovecha las noches de muchos clientes para juntar dinero y así poder pagar luz, gas y el alquiler.
Carla hace más de tres años que está en la calle su horario de trabajo todos los días a partir de las 22 hs.
En esta esquina comparte la actividad solamente con una protistuta de nombre Mariela quien a pesar de que siempre aspira a tener un trabajo mejor no reniega de lo que hace.
Ambas son concientes de que están expuestas a contagiarse enfermedades; principalmente el VIH (SIDA).
Comenta Mariela que en el transcurso de los tres años en que trabaja, "en la vía pública tuvo clientes de todo tipo muchos de ellos con familia que intentan de algún modo ocultar su estado civil o compromiso, mientras que otros justifican su actitud encontrando culpabilidad en sus esposas o en la rutina cotidiana de sus matrimonios".
Como anécdota cuentan Mariela y Carla que "una noche llegó un cliente de aproximadamente 40 años, pretendiendo que dentro del servicio requerido le lamiera los zapatos, cosa que debimoshacer una vez que se acordó la tarifa pertinente".
Cuenta Marielaque son las sobrevivientes de siete trabajadoras que ocupaban hasta hace un año atrás las inmediaciones de Núñez y Arribeños. Poco a poco sus antiguas compañeras emigraron hacia centros mas conocidos integrando la gran legión que recorre las periferias de Lawn Tenis.
Ya son las 4.3o a.m. y la presencia de un cliente interrumpe la entrevista; ya que Carla tendrá una cita que la retendrá por media hora o quizás más, de modo que la despido deseándole suerte y continúo la charla con Mariela.
Le pregunto si no teme subir al auto de un desconocido o encontrarse con algún desequilibrado pero con una amplia sonrisa, mi interlocutora asegura que pasadas las 24 hs. no le teme ni a las cucarachas. Dice que "tampoco se atemorizá de los locos ni confía en los cuerdos".
Recuerdo que un tiempo atrás visitó a una amiga que tiene un departamento en el Distrito Federal de México, lugar donde permaneció aproximadamente cinco meses.
Asegura que se gana mucho dinero ya que en una noche puede ganar lo suficiente como para vivir durante tres meses, pero es sumamente peligroso, ya que la mujer no es cuidada debidamente y las noches mejicanas están infectadas de droga y mal vivientes.
De regresar a México solo lo haría para descansar y pasear.



Sanz, Gisela

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